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domingo, 19 de octubre de 2008

Tampoco es un medio de aprendizaje

Castigo deja heridas emocionales en los niños

• Es una forma inefectiva y errónea de corrección, por eso hoy se busca que los padres eduquen a sus hijos enseñándoles que todo acto tiene una consecuencia negativa o positiva


Castigar a los niños por algo que hicieron no solo es un método inefectivo de corrección y educación, sino que también es doloroso porque deja en los pequeños heridas emocionales difíciles de borrar, es por ello que se busca erradicar esa
negativa práctica que aún hoy día, emplean algunos padres bajo la consigna errónea de
formar. La misma palabra castigo tiene una mala
connotación y no en vano; los gritos, las humillaciones y más aún los golpes, son situaciones que los niños no pueden olvidar, de igual forma afecta a los padres porque luego de lo que hacen, son conscientes del error que cometieron.

Hoy se habla de educar a los hijos explicándoles que todo acto tiene una consecuencia positiva y negativa, eso lo comprenden mejor que un castigo con el cual no hay ningún aprendizaje porque el niño solo deja de hacer lo que hace por temor a su padre o madre y no porque sepa que está mal. “Castigo involucra una pérdida y no implica aprendizaje, con la consecuencia los niños aprenden. Cuando se castiga a los niños, ellos y los padres salen lastimados y adoloridos emocionalmente, además causa efectos negativos en la familia porque todos sufren”, explicó la psicóloga de Enfoque a la Familia, Evelyn Rodríguez.

Desde pequeños

Según la especialista, lo ideal es que los padres le expliquen a los niños lo que implica la consecuencia desde pequeños, para que aprendan que si se hace algo bueno tendrán efectos positivos, no así si hacen algo incorrecto.

“El niño será el que asume el dolor de la pérdida que tuvo producto de lo que hizo. En niños más grandes y según el nivel de madurez se les puede explicar, así decide qué es lo que quiere y enfrenta las consecuencias, de esta manera también se trabaja en la toma de decisiones”, indicó Rodríguez. La especialista explicó que de esa manera, el niño aprenderá mejor lo que es la toma de decisiones, también será más autónomo y tendrá un fortalecimiento de su autoestima, además disfrutará con sus logros y experimentará una sensación de bienestar y de ser el caso que cometa un error, sabrá sacarle provecho a la enseñanza que la situación le dejó.

Por el contrario, con el castigo los niños sufren su pérdida de autonomía porque actúan en función de los demás, ya que dejan de hacer las cosas para que no le castiguen pero no porque realmente aprendió, incluso puede haber un debilitamiento del vínculo lo que les pone en peligro de caer en conductas de riesgo cuando estén más grandes.

Corrección

Para el psicólogo Eisen Ríos, el término castigo genera una reacción de miedo en el niño y no le deja ningún aprendizaje ya que no entiende el porqué no debe hacer ciertas cosas, por eso es tan importante que los padres se tomen el tiempo para dar una explicación a sus hijos con la cual puedan aprender.

“El niño puede hacer todo lo que quiera pero los padres están para corregir con amor. Lo primero es tener un diálogo comprensivo y bajar al nivel del niño, porque muchas veces no lo saben hacer. Conforme más pequeño el niño, el mensaje debe ser más claro, concreto y directo”, dijo Ríos.

El especialista comentó que los padres deben hacerle ver a sus hijos que hay consecuencias negativas y positivas de sus actos, es decir, que si hace por ejemplo un berrinche, eso tendrá un efecto negativo, con ello aprenderá a no volverlo a hacer.

“Para corregir la conducta del niño hay que recurrir al diálogo y a las explicaciones con amor, eso no quiere decir que no se tenga que ser firme y consistente. La educación comienza desde la cuna y se puede volver compleja a medida que va creciendo”, agregó el experto.

La técnica del “tiempo fuera” es muy útil para educar al niño, esto consiste en sentar al niño a que piense (un minuto por año de vida que tenga) y reflexione luego de algo malo que ha hecho, así podrá recapacitar sobre sus actos.

“La violencia no es nunca válida porque anula al niño y no llega a aprender por qué se le impone, sin darle las explicaciones que merece. Al reforzar elementos de la educación no hay que hacerlo de forma impuesta pues así el niño se sentirá mal y no aprenderá”, agregó.

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